En la Conferencia de Belgrado de 1975 se fijan los principios de la educación ambiental: “formar a escala mundial una población consciente y preocupada por el medio ambiente y los problemas a él referidos y desarrollar en ella el sentido de compromiso para contribuir individual y colectivamente a la resolución de los problemas actuales, y a evitar que se planteen otros en el futuro”.
 
En 1990 se aprueba la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), que conlleva una Reforma Educativa que comienza a implantarse en 1992 y cuya base educativa se centra en el Diseño Curricular Base. Se incorporan al currículo las líneas transversales no como nuevas asignaturas sino como principios didácticos que actuarán como “tamiz crítico de objetivos, contenidos, proyectos curriculares de centro, programaciones, adaptaciones ...”. Entre los temas transversales a tratar figura la educación ambiental.